Sombras. Son sólo restos de un yo ahora desconocido.
Un envoltorio desterrado en un viejo cajón
en medio de un paquete de tabaco y una revista de ocasión
Un recuerdo de piernas cortas
una sonrisa boba
una muletilla... cada vez que no se puede
charlar más que del clima.
Una nube. Un cúmulo de ideas grises
borrosas
indulgentes. Una brisa salpicada
de pereza.
Sombras de ocasión. Están en venta para quien le apetezca.
Dos por uno, en liquidación
Cómprate una que le haga juego a la manta del sofá
a esa
que se irá a la quema de fin de mes.
Recuérdame, sombra esquiva de Peter Pan,
una vez más
qué pintas tú en la escena No. 10 de la
peli de mi vida.
Tus ojos ya no me hacen vibrar
tanto
que si les veo no les conozco
que son ausencia
vacío.
Sombras. Un juego que está por acabar