4 de agosto de 2008

horas trasnochadas

Comienza la búsqueda.


Giras el picaporte,
la habitación enmudece.

Un estruendo se repite en
el hueco de mi cabeza.
Cuatro horas pasan lentas
(en el reloj de la derecha)
Las paredes lloran
(en verde).

Son las nueve
la cena aguarda
fría
inerte
en la mesa de en frente.

Viento,
llueve por mis mejillas;
giras el picaporte,
la ciudad enmudece.

Son las diez menos veinte
un fuego color mora se encarna en mi cara
Los puños aprietan,
no tan fuerte como los dientes.

Un cigarrillo se apaga
bajo el tacón diestro
(en la habitación, aún verde).

Son horas de la nueva noche
Renace, y muere el día.

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