6 de agosto de 2008

historias de parto

- Estimado señor, tengo a bien informar que su bebe ha nacido sin dificultad a las cuatro de ésta tarde.
- ¡Sin dificultad dice! ¡Mi mujer ha estado en labor desde hace más de 24 horas!
- Sí. Sin problemas. Aquello de estar en labor por mucho tiempo sólo quiere decir que su niña es un tanto rebelde, de nacimiento.
- ¿Cómo están?
- Pues, un poco cansados. Han sido 24 horas de arduo trabajo.
- ¿Qué?
- Sí. Usted no se imagina los sacrificios que uno tiene que hacer como doctor.
- ¿Ah?
- Hay que contabilizarlo todo. Primero está el paciente. Por ello me he tenido que quedar en la clínica a monitorear todo el proceso. He tenido que dormir con el móvil encendido. Un verdadero fastidio. Amanecí todo tenso pensando que me iban a llamar... y nada. De otro lado, no he podido ir al partido de fútbol de mi hijo. No es que sea un Maradona, no? pero es mi hijo. ¿Seguimos? Bueno, también debo confesarle que hace como cuatro horas tuve que subirme encima de su esposa para ayudarla pujar. Un hecho nada placentero. Es una mujer muy grande, usted sabe. ¡Ah! Pero lo peor llegó hace unos momentos cuando su hija nació. ¡Era gigante! Le dió mucho trabajo al asistente que tenía que asearla y todo lo demás.
- ¿?
- Desde luego, no se preocupe. Ellas se encuentran bien. Un poco maltratadas por el tiempo de espera, pues no teníamos la sala preparada. En fin, toda un anécdota. Claro que se lo podría explicar mejor cuando le llegue la factura por todas éstas molestias, incluídos los daños psicológicos sufridos y los impuestos. ¿Lo espero?

1 comentario:

josé lopez romero dijo...

Las cosas raras de la medicina tomadas con humor no dañan pero, hay tanto de dramático en este rubro que es mejor sonreir como en este caso. Mi afecto para vos Kathe.