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18 de octubre de 2019

Una historia


Una historia de silencios repletos de música

Henos aquí
al final del camino
con una sonrisa en los labios

Las copas flauta rebalsando de champaña
Las suelas desgastadas
Las manos entralazadas

En el último movimiento de un concierto de líneas paralelas
Sin puntos oblicuos
ni comas
ni transiciones

Una historia de letras caídas en olvido

20 de agosto de 2019

Eres

Eres esa colilla que se consume al roce de mis labios.
Eres abundancia,
aún en tus silencios.
Eres ese gemido al final del orgasmo.
Eres una imagen tatuada.
Eres una verdad disfrazada.
Eres virtud y pecado.
Eres ese café, colofón de una buena comida.

Eres y contigo soy.

6 de agosto de 2019

Insomne

Un grito ahogado me arranca de las sábanas empapadas de la cama.
Tengo la frente perlada y el recuerdo de un sueño que se me escapa entre los finos hilos de la memoria.
Es la tercera noche que los terciopelos pesados de mis pestañas no logran contener mi mirada angustiada.
Insomne, camino hacia la cocina en busca del elixir que aplique este vacío visceral.
Miro a través de la ventana. El manto negro de la noche empaña mis pensamientos. La nostalgia me embarga. La luna se mantiene distante. No ha salido a protegerme.
Las ansias de cambio iluminan la habitación y me guían hacia alguna distracción. Despierta, estoy más segura.

6 de junio de 2019

Me gustaría

Me gustaría pretender que todo está bien
que al irme todo desaparecerá
que te irías conmigo, si te lo pidiese
pero no lo harías...
No lo harías, ni te lo pediría.

Me gustaría pretender que al mirarme sientes como yo
que los sueños son realidades paralelas
que un roce de dedos es más importante que un beso
que el sexo.

Me gustaría pretender que cuando me abrazas
nos decimos adiós
inminentemente
porque no nos pertenecemos.

Me gustaría pretender que cuando dices que no
mientes,
para no quererme más.

9 de mayo de 2019

Roja

Guerrera de metro sesenta 
comiéndote al mundo a bocanadas de sal y cal
Pelirroja sensual
Mujer de absolutos
Arrebatada.

Ahí estás aún de pie, dibujada en la arena fresca, 
con esa energía contenida en una jarrita de mermelada, en constante emulsión.
Aliada de silencios y susurros.

Amazona de fuego, 
Cantautora de esperanza.
Costal de arena o saquito de costurera,
Estoica,
Recibiendo puñal sobre puñal.
carente de filtros 
La vida no te va a quitar lo que es tuyo.
Ahí, dibujada en la arena fresca están tu silueta y la de Kai.

Amante y apasionada,
comiéndote al mundo con cuchara de cereal, 
proyectándo la voz, como si nada ni nadie te puediera callar. 
Ahí, dibujada en la arena fresca están tu silueta, la de Kai y la de Facundo, abrazados
Meciéndose en el susurro de la brisa del mar.

29 de julio de 2011

pluma

soy ligera como una pluma
que lentamente encuentra a
su prometido, el abismo,
saboreando en cada uno
de sus componentes, seduciendo
con su coqueto vaivén.

ligera como una pluma,
figura derrumbada con tantas
suposiciones, atribuciones
de física.

ligera, me dejo llevar
entre los colores de esa canción,
la que pone una sonrisa en mis
labios, la que me hace mover
las caderas entre esquinas y callejuelas.

ligera y sola. Única,
perdida y encontrada
hasta aquel movimiento de placer
en el que en un ligero y encantador
twist vuelvo hacia ti, mi confortable
abismo.

12 de junio de 2011

kathe (en paréntesis)

A petición (sé que debía
ser en A4, pero va a
ser que no).


kathe (en paréntesis)


kt es un personaje de fábula que existe pero que no se sabe real, al menos no todo el tiempo. Le gusta hablar en tercera persona, quizá por lo de ser personaje. Quién sabe.

Antes, no le gustaban las etiquetas hasta que se dio cuenta que eso también era encasillable. De todas formas, eso no le inquieta ni le quita el sueño; ella sabe cómo es, aún sin describirlo.

kt (así en minúsculas y en tipografía especial, de ser posible) es blanco y negro. No ha aprendido lo de los grises... les falta "cuerpo" –dice ella.

Tiene su propio paradigma pero como es suyo no le interesa compartirlo. Tiene que ser poco interesante, copiar su modelo. A ella le sirve y eso es lo que vale.

No canta, salvo cuando baila. No baila, salvo cuando se le mete el ritmo por las venas. No obstante, el ritmo es constante… quizá lo único constante en su vida. Una mañana no comienza sin un poco de sonido, un trayecto (en avión, bus, meto, tren) no se soporta sin el “beat” en las orejas. De noche, camina danzando por las aceras y en la cama, cuando el pacto con Morfeo está bloqueado, la música la lleva a contar historias infinitas que hacen surcos en su almohada.

La muchacha detesta las rutinas. Lleva bien lo de las disciplinas, pero no se angustia al romper las normas. A ella le dijeron que había que portarse bien, así que el único consejo que se atreve dar es el de portarse muy mal. “En la vida hay que experimentar, a menos claro, que prefieras aprender de la observación. Ese arte es tu decisión, lo mío es movimiento”.

Es fanática de los opuestos. Se ríe en exceso. Aparentemente, no le disgusta nada. Quiere mucho y por lo que sé, no odia nada. Es simpática y terriblemente huraña. El humor es fino y principal protagonista de sus días. Sí, es ácido y mórbido pero bien intencionado. Ha roto algún esquema, saliendo siempre de la caja. No le gusta usar pijamas ni chaquetas. Usa gafas de sol sólo cuando éste calienta (muy a pesar de no ver nada con ellas).

Le gusta el mar pero no tanto como el campo. Lo que se la hace indispensable, es el elemento agua. No entiende cómo fue a parar a una ciudad donde el único río está seco.

Anda, y mucho. Se olvida del tiempo, lo que no es muy complicado… nunca usa reloj ni teléfono celular. Es flexible sin lamentarlo. También, usa los cajones. En ellos guarda sus memorias (las de patas largas), sus oscuras emociones y sus resentimientos. Ah! En ellos tiene un lugar especial para su profesionalismo. Lo saca y guarda con impresionante facilidad. Es una de sus facetas.

No comparte las modas pero no las desecha. Le fascina el vino y el buen comer. Lee por placer y cuando es obligado, ejem, digamos que lee en letras pequeñas.

La fotografía es su nueva pasión (dentro de las 2500 que hasta ahora le he conocido). Toma fotos de todo, y muchas veces, por miedo de haberse perdido algo. Luego, las descarga y cuando se hace de tiempo, las edita. Así, uno diría que por su camino pasaron “aliens” y monstruos rojos… pero el blanco-y-negro sigue siendo su mayor preferencia.

Al preguntarle cómo es, ella suele ser evasiva. Dice que la mejor manera de saberlo es con el tiempo (sonríe porque sabe que nadie la conoce igual). La verdad es que es antagonista y colorida. Las líneas le divierten… dice que puede escribir entre ellas.

24 de febrero de 2011

lost & found

I'm moving forward.
I don't know what I might find
(I'm like a chicken, with its feathers up)
I'm holding to hope
sticking to willingness.
I have a strong spirit
a very nice set of skills.
I was born as a survivor
ain't no quitter
Life is laughter added to a enormous hug
Let's cheer to wonder and surprise.
the best is yet to come
I am just writing it
Moving on

10 de febrero de 2011

...

en silencio
por decisión
por inmadura
por obstinada

en silencio
por temor al torrente de lágrimas
de las que no he podido escapar
de todas formas

en silencio
por dolor
por entrega
por vacío

en silencio
porque no sé lo que siento
por las fisuras en mi rostro
por las palabras que fueron
y aún se dejan ver al
mover mis pestañas

en silencio
porque es lo único que tengo

3 de febrero de 2011

en la arena

Complicaciones de ser semilla antes que planta,
de andar antes de correr ,
de sentirse tan pequeña en un traje sin entalle.

Las horas fraccionadas en una idea o dos,
cuatro rusos blancos y dos formas de ver al mundo.
¿Hace cuánto que ya no te tengo?

La huella de esa última copa
en el vestido de mi piel. Las
cuatro generaciones y
un solo cactus de herencia.

¿Hace cuánto dejé de crecer?
Complicaciones de ser planta
y no reconocerse semilla.

29 de enero de 2011

remitente:yo

Hola,

Hace mucho que no charlamos. Resulta curiosa, mi decisión de decirte cosas tan evidentes, como el hecho de extrañarte y lo rápido que transcurre la vida.

Estas tierras lejanas me han entregado muchas sonrisas; le he puesto caras y comienzo a anidar en las primeras. Tengo sentimientos, emociones y sabores en el paladar muy distintos, cuya variedad engancha con cierto magnetismo.

El sentido de la libertad es a un chico de ciudad internándose en un bosque por primera vez, angustiante. El aire impregnándose en sus pulmones a la velocidad de la luz, devorando sus pensamientos a cada bocanada, conviertiéndole en una masa de dolor y ansiedad... hasta que aprende a respirar.

He puesto un vasto territorio de por medio, compuesto de agua y sal, y de suelos multicolores, ¿para qué?
Las preocupaciones de antaño (en pasado continuo) han tomado la forma de la sombra de Peter Pan, al acecho de mis ojos, de mi voluntad.

Noventa días han salido del calendatio, en el sinuoso andar de un tren, con sus depresiones y cimas, emulando a una montaña rusa, con un sólo pasajero, en la primera fila.

No tengo un sentido de pertenencia. Sí, no pertenezco, pero no existe otro lugar en el que quisiera estar. Me apetece jugar con la idea de no encontrar un hogar. Quiero internarme en la aventura y dejar de respirar para luego, solo hacerlo mejor, como el chico de ciudad.

Estoy tomando lecciones avanzadas en el arte de sonreír sin utilizar los labios, y a callar. Me parece que es el momento perfecto para destacar mis dotes Quijotescas, ¿no lo crees?

Celebro las decisiones que me han llevado a perder el control de mi brújula. Nunca fui buena con la cartografía, de todas maneras. Oh, y mi sentido de orientación es cada vez peor. Te reirías al verme yendo al sur en busca del oeste... Me sienta bien extraviarme, con la lluvia de música de fondo.

Lamento que no estés conmigo, viéndome crecer... cayendo y andando... Maktub. No quería decepcionarte. La especie, sin embargo, es tan perfectamente imperfecta. Yo no soy mejor ni peor, soy unicamente yo, la de siempre... en un paquete distinto.

Escribo en mi cuaderno de viaje, aún con muchas páginas en blanco. Pienso en tu silencio, como una pausa dolorosa a la espera de uno eterno. Lo entiendo, o eso creo, aunque aún no haya sido capaz de respetarlo. No soy tan fuerte, cada vez menos. Déjame invitarte a charlar conmigo, con una taza de café y el humo de un buen tabaco... aprieta el botón de "play".

Un abrazo, desde este bosque lejano.

5 de enero de 2011

nota en blanco

Hace mucho que no cuento historias. Será que no hay nada que contar, nah! Debe ser que se me han agotado las palabras. No, pues no. Ninguna de las dos opciones. Lo que pasa, en realidad, es que he estado muy extraña, como extraída de mi cuerpo.

En este tiempo, muchas cosas han sucedido... por ejemplo, hay más leyes anti-tabaco en el mundo, igual que más gente y más pobreza, pero de eso no estamos hablando. También ha llegado el año nuevo. Este, como siempre, llega con mucha ilusión, muy buenas vibras. Pero es mucho más que eso. Es un borrón y cuenta nueva. Y eso gusta y sienta mucho mejor que cualquier regalillo que nos puedan hacer.

Y cómo no? A quién no le puede hacer ilusión pasar de página y dejar todo lo malo en el depósito del año pasado, en un cuartico encerrado, con muchos candados y una pegatina de una carita no tan feliz con la lengua afuera? A mí, me la hace, al menos. Mira que los Reyes Magos (para quienes tienen esa tradición) deben traer una enorme hoja en blanco y luego, tener la posibilidad de contar nuestra propia historia.

Un nuevo año es una nueva oportunidad, dependiendo de la resolución escogida, para portarse bien o mal. Que gusto, la verdad!

A ver, quién quiere borrar?
;)

29 de junio de 2010

mi aporte al mundial

Parece que sólo huele a gras recién cortado, que las horas se desvanecen entre pifias y gritos a voz en cuello. Las selecciones corean sus himnos y los fanáticos se plantan frente a la caja boba, sin mayor frenesí que aquel provocado por una bolita llena de ángulos girando a cientos de kilómetros por hora.
Yo no sé nada de fútbol. No me siento especialmente cautivada por ninguna porra o penalty. No soporto la tensión de todos los que gritan ni las llamadas a todas horas con los resultados de cada partido.
A decir verdad, no me importa. Soy capaz de comerme todo. Si tan sólo es un mes y, por otro lado, es tiempo de mayor libertad, de tranquilidad. Pero, sí tengo una crítica que no puedo pasar por alto. Señores organizadores, directores técnicos, jefes de gobierno, qué onda con los uniformes tan largos! Yo quiero ver piernas!
A tomarse en consideración para el próximo mundial...

13 de febrero de 2010

paseo en tren

Parecía una mañana cualquiera, pero evidentemente no lo era. El infalible despertador sonó a las 6h30. Iván se levantó con lo ojos aún cerrados. Se dirigió hacia la sala de baño, enjuagó su rostro áspero con el agua aún fría del grifo. Notó que la barriga estaba vacía. Puso la cafetera y se metió a la ducha. Comenzó, como lo hacía todos los días, a hacer el recuentro de las tareas pendientes para esa jornada. Las rankeó según sus prioridades. Con la toalla húmeda atada a la cintura, lamentó su rutina matinal. Su vida giraba entorno a cifras, listas de oportunidades, estrategias de marketing y competencias publicitarias.

Entre sorbos de café, una idea sobrevino la mente de Iván: mandar todo a la mierda. Se calzó unos tenis en lugar de los italianos usuales; de su armario, sacó un viejo morral, lo rellenó con una libreta de viaje, un bolígrafo, su pasaporte, una toalla de gimnasia, su billetera y su vieja navaja suiza.

Anduvo sin dirección durante un rato hasta que un sonido llamó su atención. Se encontraba a pocos metros de la estación de tren. Sin pensarlo si quiera abordó el primer tren. No tenía idea a dónde le llevaría aquel motor. Miro a su alrededor y notó a muchos trajes de oficina, con miradas perdidas, clavadas en los cristales del vagón... casi como añorando sentir la calidez de los rayos de sol.

Uno de ellos se acercó, se veía ansioso pero amistoso. Le comentó el origen de ese tren. Le preguntó de qué estaba harto él pero no le dio tiempo a contestar. Era muy bien sabido, entre ellos al menos, que una vez cada cuando este tren salía de un punto extraviado en la geografía y los llevaba sin rumbo a un vuelco en sus vidas, en tan sólo unas horas. Se decía que la gente era capaz de encontrar su verdadero yo en este viaje. También se contaba que sólo se podía montar una vez. Se trataba, pues, de una oportunidad única de sincerarse y hallar lo que les hacía tan miserables día a día.

A Iván le resultó incómoda esa charla. No tenía idea de lo que su "colega" contaba. Él se había sentido débil hoy pero eso no quería decir que fuera miserable o vacío ni nada o mucho por el estilo. Se retorcía en los asientos de cuero, esperando la parada para desmontar y dejar toda ésta experiencia atrás. Volvió a pensar en la lista y en lo irresponsable que era por no llevar consigo el celular, en su primera acción al volver.

Un golpe seco lo sacó de sus pensamientos. Era el destino misterioso, una ciudad abandonada. No corrían prisas. Sólo estaban los sujetos del tren. No tenía habitantes, ni comercios, ni glorias propias o ajenas. Era un lugar real o ello aparentaba. Aunque, quizá, era todo un montaje cinematográfico... un tanto más real que el teatral pero mucho menos que la realidad tal cual. Iván se ahogaba en ideas retorcidas, tratando de hallar al artífice de esa trama, al maquinista de ese tren fantasma. No halló lógica ni idoneidad. De pronto estuvo sólo. Las voces de sus compañeros se extinguieron. Se trataba de él. Nunca había enfrentado tanta presión, tanto silencio. Angustia.

De su morral, extrajo la libreto y se sentó en la butaca del bar de aquella ciudad. Escribió durante horas. Se detuvo cuando el bolígrafo perdió su tinta. Alzó la mirada en busca de un rastro humano que se compadeciera de él y de la página en blanco. Anduvo sin sentido hasta donde se partía el horizonte en dos. Era un atardecer bellísimo. Le invadió un resplandor singular. No tenía idea de dónde provenía hasta que un impulso agudo le golpeó en la nuca. Era el reflector de tren fantasma. Debía abordarlo.

Corrió hasta que dejo de sentir sus piernas, tenía la respiración colgando de un hilo, el pecho hundido en un profundo hoyo negro. Un brazo halló los suyos. Fue transportado hacia su butaca de cuero. Allí durmió.

El infalible despertador sonó a las 6h30. Iván se levantó con lo ojos aún cerrados. Se dirigió hacia la sala de baño, enjuagó su rostro áspero con el agua aún fría del grifo. Notó que la barriga estaba vacía. Puso la cafetera y se metió a la ducha. Comenzó, como lo hacía todos los días, a hacer el recuentro de las tareas pendientes para esá jornada. Las rankeó según sus prioridades. Con la toalla húmeda atada a la cintura, lamentó su rutina matinal. Su vida giraba entorno a cifras, listas de oportunidades, estrategias de maketing y competencias publicitarias.

Entre sorbos de café, Iván leía su libreta viajera. Cogió sus llaves y se fue al trabajo, en su traje fino, calzando sólo unos tenis rojos.

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Del banco de transfusiones.-

"Anónimo dijo:
El tipo se levanta un dia sintiendo la imperiosa necesidad de no ir a su laburo y tomarse un tren. Se va a una terminal ferroviaria y se toma el tren que mas lejor lo lleva. Se sube al tren y comienza a notar que toda la gente esta como mirando por la ventanilla para ver por donde se dirije el tren. Como si ninguno de los pasajeros allan tomado jamas ese tren hecho que corrobora al hablar con vaiors de ellos que le cuentan que ese dia se levantaron sin ganas de ir al laburo y se tomaron ese tren . Donde para? en una ciudad cuyas casas calles y comercios estan vacios y para ahi porque termina la via. aca sigan el cuento, pueden todos quedarse y vivir en ese pueblo tomando las casas, pueden estar muertos, pueden ser super afines, etc "

2 de febrero de 2010

contacto

Las horas se quiebran en este vaso de tequila. Los retos se nublan en la madera de la barra. Los secretos son susurrados al compás del viento entre canciones de moda. Su sonrisa me debilita la memoria. Las manos tiemblan en el acero de este banquillo. Los corazones se cruzan con los pinchos de queso y olivos. La comprensión carece de significado en el fondo del cristal. La superficie es ruda; lo profundo, inaccesible. Las bocanadas de humo grisáceo-naranja evitan la pureza de nuestras miradas. Estamos solos... observándonos, comiéndonos la distancia sin cáscaras ni maní, atiborrándonos de recuerdos, de excusas, de pretextos. Estamos solos, los dos.

20 de diciembre de 2009

12 de noviembre de 2009

corte

Un portazo. Eso fue todo lo que me dejo esto, tú y yo. Una historia de pocos minutos, de una rapidez insaciable. Unos pasos improvisados en una única loza. Dos ritmos batallando con el viento, vahos de escasa agonía. No recuerdo cuándo fue la última vez; cuando juramos no volvermos a ver. Clara fue aquella luz, en la que nuestras almas se perdieron. Una bocanada de grisáceos y naranjas se juntaron en el aire y se perdieron en tu sonrisa, en ese salón de bar de quinta avenida.
Una bala atravesó mi pecho y se instaló en alguna zona superficial de mi cerebro anulando toda capacidad de control. Una corriente eléctrica se apoderó de mi columna y me perdí entre tus dedos, en una danza peligrosa que, sólo lo sabría después, me llevaría a la máxima satisfacción. Nadé en las aguas verdioscuras enmarcadas por tus espesas cejas. Y tú, sonriendo, fumando, conquistando.
Viví una temporada en aquella habitación de hotel. No sabía que el mundo se podía comprimir en cuatro paredes y un único olor. Pero se pudo, y muy bien. Fui feliz, o creí serlo. Ahora eso ya da igual. Veinte dedos, graciosos, jungando a encontrarse bajo las sábanas sin cambiar. Sin historias que contar. No hubo pasado ni futuro. A penas si distinguíamos el hoy del más tarde. Alimentados por energizantes y frutas de estación, cerramos nuestros ojos a la realidad y vivimos sin más, sin tener que respirar profundamente, contar hasta diez o temblar.
No sé cuánto tiempo hace de todo esto. No me entero del color de nuestros cabellos hoy versus los de ayer. Creo que aún me pierdo en tus ojos verdes de jardín.
Hoy te he vuelto a ver, fumando, en esa butaca en la barrra. No me puedo reprimir. Ansío acercarme aunque le tenga a él del brazo. Quiero despeinarte, desnudarte despacio, mimetizarnos en un simple ver.
Un portazo, eso fue todo lo que conseguí. Al verla salir y sentarse en tu regazo.

28 de octubre de 2009

tertulias

No sé que te traes guapo, pero si yo fuera tú juntaría más las rodillas con ese vestido. El rojo no te sienta muy bien, trata con tacones más altos y quizá una depilación obligatoria.
No te preocupes, después de todo, nadie puede quitarte los ojos de encima.
Será que debes ver, siempre, tus mensajes antes de salir.
;)

6 de octubre de 2009

meta-morfo//meta-amorfo

En la cubeta de mi basura, encontrarás:

Una burla
una burda imitación
un ser irreal
un imposible
un camino atropellado, zapatos torpes
un "no hacer"
un sonreír fingido
una figura desproporcionada
una ridiculez
el fracaso en gris
un enano acorralado en la esquina de una habitación
un asesino de toda creación
un hombre silencioso
una figura de piernas cortas
un póster en la pared
un cascada de impotencia
un juego sin iniciar
la frustración de una canción sin ritmo
una mutilación

30 de septiembre de 2009

proponiendo

Yo soy un río;
capaz de formar nuevas causes,
de vencer a aquella roca en el camino,
de subsistir en épocas de sequía;
que fluye en una constante
hacia un futuro radiante
y lo hago
impulsada por la evolución
(de las personas)
por el crecimiento,
mío y de mi entorno
por una mayor comprensión entre los pueblos.