Tus dedos trazan un camino curioso al navegar, ondeando, mis recuerdos. Vuelvo tras mis pasos andados, barridos en el desván del olvido. Un tono oscuro y una silueta borrosa se presentan en el salón. Son los aullidos de niños. Fervientes, vehementes. Somos tú y yo, bailando aquel antiguo tango. Saltando en las gavetas. De ojuela en ojuela, viviendo en nuestra propia caja de cereal.
Somos gaviotas. Quizá, elegantes. Tal vez, hambientas. Somos presente. Nuestras manos se encuentran, se conocen, se enamoran. Corren las horas en tiempo detenido cual cine de antaño. Mis cabellos al viento distraen la atención de mis dientes que finamente destrozan mi labio inferior. Te pertenezco, en mi ausencia.
Mis párpados se dejan caer como una cortina espesa de terciopelo. Tengo a tus dedos confundidos con mi piel. A tu germen en mi sangre recorriéndome vagamente. Soy aire corrompido por el vaho del verano. Detenida en un absurdo del destino. No vuelo hacia tí. Me hundo en un futuro carente de labios frenéticos, repleto de hollín.
3 comentarios:
Cuanta ternura...
Me gustó mucho.
Saludos
Cuánto amor... cuánta entrega...
Qué imágenes bellas: "De ojuela en ojuela, viviendo en nuestra propia caja de cereal." Divino!
La belleza del texto me regala también un dejo de melancolía.
Besos
:D
Qué cosas más lindas dicen! Sí es verdad, tiene mucha melancolía entre cada doblez. Creo que el texto me salió muy figurativo y eso me ha encantado. Quizáa quieran leer el texto "carcelero en rojo" que formó parte de un ejercicio del taller de principiantes. Es uno de mis favoritos.
Gracias de nuevo por los comentarios
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