11 de septiembre de 2008

violeta (again)

A mis compañeros del taller;
al Zaiper;
a Violeta.
Era un día ordinario en la Villa Quéhacer; el sol brillaba allá en lo alto; los ruidos del gentío se dejaban oír a metros de distancia; los teléfonos lloraban en 20 000 distintos ringtones. Quizá la villaquéhaciense no tenía idea que ese día sería diferente. Caminó deprisa con el móvil anexado a la oreja. No distinguió rostros ni sonidos en la acera. Su latir era el incesante taconear de los zapatos sobre el pavimento. Selló la llamada con un extenso pestañar. Fue allí cuando sucedió.
La piel se le engallinó y acarició el inicio de un orgasmo. Saboreó sus labios y se detuvo tratando de contener la respiración. En sus párpados corrieron imágenes inéditas sobre lo que ella ahora entendía como felicidad. Traía la frente perlada de un sudor (olor a violetas). Regresó en sus pasos como si tuviera ocho de nuevo; saltando. Cambió sin meditar sus tacones por unos zapatos deportivos color negriblancos, con un patrón de ajedrez. Caminó por horas, sin rumbo ni razón. Y, en una vieja esquina de su adolescencia, se sentó.
Experimentó el atardecer. Sintió como su diafragma se quebró en un largo lamentar. El aire era ralo, tal vez demasiado denso. Los pulmones parecían colapsar en la nostalgia. Calculó los días alejados del acto más humano: morir-nacer, ser nada- ser todo, dar colores vivos - dar colores muertos. Se limpió la sal seca del rostro con los puños de aquella blusa cara. Arrastro sus rodilas por la tierra de la costa y se puso de pie con los brazos abiertos; entregándose a la noche.
Esa noche, la villaquéhaciencia, renació. Encontró la vieja máquina de cuerda que echaba a correr la sangre a través de su masa corporal. Cerró los ojos de nuevo; se excitó en una carcajada; y nunca más los volvió a abrir.

1 comentario:

Sebastián Zaiper Barrasa dijo...

Kathe:

que bueno volver a leerte!

(te me habías perdido...)

Creo que Violeta ya se escapó de la fuga urbana (y hasta se escapó de Kathe). Me parece un personaje interesante para una novela.

Habrá que preguntarle a Ganya si se anima...