26 de mayo de 2008

personajes

Para los chicos del taller...
porque de estos ejercicios armamos el presente;
para que no se nos agoten las versiones
:D
AD: Un ejercicio similar,
aunque superior se deja leer

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ELLA escribió desesperadamente en su portátil. Sebastian (conocido en l'acera paralela como El Zaiper) acercó la nariz a la pantalla del ordenador una y otra vez. Él, sin saberlo, abrió una caja de pandora en su anterior comunicación. Pidió... exigió un acto que demandó quizá demasiado de ella (o de su lado conformista). Lució pálido, aunque menos turbado de lo que hubiese imaginado. ELLA, su alumna, tuvo la idea escrita en la frente cuando él ´lanzó la propuesta; la revisó; jugó con ella hasta que durmió. En eso acudió a mí a sabiendas de mi próximo encuentro con El Zaiper. Él tardó en llegar a mí, pero noté que su aprendiz dejó un rastro en su lado secreto. No se detuvo en su sueño. Persiguió letra por letra. su intención: protegerlas. Mentor y novicia, cazadores de palabras. Guardianes con roles diversos; unidos por un ejercicio.

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Escribí desesperadamente en mi portátil. ÉL me comentó que El Zaiper (conocido en l'acera paralela como Sebastian) acercó una y otra vez el rostro al monitor de su ordenador. No sé porqué él tuvo que abrir esa caja de Pandora con su email anterior. Me pidió. No, me exigió quizá demasiado. ÉL me contó que lució pálido al recibir mi devolución, aunque menos turbado de lo que imaginó. La idea me attropelló a penas lanzada la propuesta. No pude quitármela de la cabeza. Incluso, podría jurar que dormí pensando en ella. Fue entonces cuando acudí a ÉL, a sabiendas de su próximo encuentro con mi profesor. Tardó en llegar, pero en su sueño dejó notar su intención: proteger mis letras. Mentor y novicia, cazadores de palabras. Guardianes con roles diversos; unidos por un ejercicio.

°°°°°2°°°°°
Pegué las narices, no sé cuantas veces, al monitor. Se sentía una intensidad abrumadora en cada una de sus palabras. Lancé una propuesta que demandó muy poco de ella. Quizá aquéllo la enfureció. No dejé de pensar en lo escrito. Me dormí. Fue entonces cuando entendí que ella hizo un pacto con ÉL, quien me encontró; a mí y a mi lado secreto. Él tan sólo observó mi rol de cazador de letras. Iba una a una, capturándolas, protegiéndolas. Era mi misión. Mentor y aprendiz (amantes de los ritmos), unidos por una vocación.
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Ella estampaba vertiginosamente sus dedos sobre el teclado de su portátil mientras él (Sebastian, también conocidoen l'acera paralela como El Zaiper) acechaba su monitor unas trescientas veces con la punta de su nariz. Este había abierto una caja de Pandora en su última misiva; exigiendo un tanto de ella. Lucía pálido. Aparentemente anonadado por lo que leía, aunque no lo suficientemente turbado como para dormir pensando en ello. Ella abría un pacto sin retorno conmigo, desconociendo que él no llevaría sus palabras en nuestra próxima cita. Mentor y novicia unidos por las letras. Distanciados en sus prioridades.
°°°°°4°°°°°
Me soñé delante de la máquina portátil. Tipeando como si fuese a salvarme de un tornado con ello. mis palabras hablarían con El Zaiper (conocido en el mundo de abajo como Sebas). Lo vi también a él en mi sueño. Tenía la cara pegada a la pantalla de su máquina de escritorio. Creo que lucía más pálido que lo de costumbre. Quizá lo estaba por mis palabras. Tal vez por mi ímpetu al mandarle aquel material. Había un pacto de por medio. Un acuerdo con el señor de los sueños: cuando El Zaip)er durmiera, él me contaría lo que aquél sintiera. Soñé (y añoré) que cazaba mis letras, una a una, con una red especial, tejida por hadas para tal fin. Mentor y aprendiz unidos por este inusual sueño.
°°°°°5°°°°°
Allí estaba ella y allá estaba él. Ella escribía sobre su ordenador portátil y él no hacía nada. Minutos despuiés, él pegaba las narices al monitor tras no creer lo que leía y ella soñaba. Aprendiz que acordaba un pacto con el gran señor de los senderos de la imaginación y el descanso. Él seguía expulsado de este universo; vagando tras las palabras y ella se dejaba ir con una sonrisa. Él cazaba palabras con una red especial y ella no estaba (¿o lo estaría en cada una de ellas?). Él era su mentor y ella su aprendiz y ambos estaban unido por mí y por sus palabras.

2 comentarios:

Sebastián Zaiper Barrasa dijo...

merece un cruzalink con El protagonista, no????

No hace falta que te diga que es muy bueno este texto, porque ya te lo dije por otro lado...

Katherine R. Vasquez Tarazona dijo...

tienes razón!!! lo añado en el acto