11 de marzo de 2009

yo, en venganza

Bruja presistente, deja de colarte por mi ventana. Con tus pelos de mibre y tu corazón de hojalata, has despertado los demonios enjaulados en el placard. Anda, tómate una siesta. Aguarda a que te dé la señal de "go" y puedas escurrirte entre sus sábanas. Hazle, entonces, llorar. Retorcerse en su veneno vípero y mordaz. Susúrrale en el viento que le amo y que le extraño pero promete que no se lo dirás directamente. Tiene que aparentar ser un sueño.
Mujer de ojos perversos, recuérdale que la vida se come con cuchara de cereal y que su niño interior corre peligro. Súmate en sus pesadillas: en el frío pantano de sus pensamientos. Cúbrelo de sospechas y de engreimientos.
Contenle en tu seno hasta que decida regresar. Muéstrale el espanto de tus mandíbulas sin dientes y en el vaho de tu insípido aliento, hazle añorar nuestro árbol de cerezos.
Ícono noctámbul, lléname de tu vacío fantasmal. Reemplaza este miedo con firmeza y transforma este dolor inconmesurable en sal yodada. Quiero guardarla en la alacena... para nuestra nueva primera cena.

3 comentarios:

josé lopez romero dijo...

Esperada bruja para tus mensajes a lo oculto, texto misterioso al menos para mí, me gustó intentar descifrarlo. Mi afecto.

Katherine R. Vasquez Tarazona dijo...

Querido José, creo que el misterio es la clave de este texto. La bruja puede tener muchas formas o edades o taras... pero siempre asusta. Va en misión de venganza o de crueldad. Goza destruyendo y hace el trabajo sucio. Él es cualquiera que esté haciendo todo mal... incluso uno mismo...

Dario dijo...

La bruja que vale por un ejército, contra ése que vale por todos los otros.
Que lindo paseo por su camino de letras y expresiones!