Estimados, o no, señores, señoritas, señoritos, juglares -o como prefieran etiquetarse- de la platea,
Quien comparte lìneas hoy con ustedes es un ser imaginario nacida/o del aburrimiento colectivo de un engendro con masa muscular, venas, corazón y demás órganos destinados a la putefracción en vida. Ser imaginario carente de razón, gusto y opinión. Dividido por un caudal de palabras en su hemisferio derecho. Nacido con una manía copiada, inclinar la cabeza hacia la derecha antes de decir una mentira o al instánte de una bufonada.
Este personaje es hijo de un intérprete, carente de sexo cuando escribe, ardiente en deseo todo el tiempo. Preocupado/a por la cuota mínima de autonomía de su engendro, ejem, creador, quise decir.
Describirme como criatura -real o imaginaria- es quizá decir demasiado. Permanezco ausente la mayoría de horas al día. Sólo me muestro cuando ebulle una pasión, por ahora oculta, desde el epicentro de la sinrazón. No sé cuántos años han pasado desde que nací. No tengo una fecha en el calendario.
Debo contar un secreto... bueno no debo, pero eso quiero. Desde hace algún tiempo vengo creando un plan para apoderarme del engendro (creador). No debería ser tan difícil, pero se resiste. Dice que soy su elemento perverso y que por eso no me ha aniquilado, más no permitirá que le ponga una sonrisa en los labios todo el día. "Imagina las arrugas" - me dijo el pelele.
El día llegará y lo mejor será que nadie podrá saber lo que pasó... shshsh es que desde hace ese mismo tanto, vengo arrebatándole a sus personas favoritas... calcomanías en mi piel.
Después de todo la culpa la tiene él/ella, qien me ha dado mucho tiempo para acumular aburrimiento. Y... el aburrimiento colectivo siempre crea, no creen?
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