Yo no había dicho nada... pero doña k-tita se había adelantado a los diáfanos pensamientos de mi mamá y me preguntó por ese moretón que asomaba travieso por mi cuello de tortuga.
Qué decir!
- Creo que es un lunar, doña k-tita.
- Qué raro! nunca te lo había visto niña. No se te habrá pegado algún hongo.
Puaj! Quién se me pegó fue el Carlitos.
- No, doña. Quizá sea una reacción al sol. Usted sabe... con eso del calentamiento global...
- Ponte loción protectora, m'hija.
- Gracias, doña - interrumpí yo sin saber que ella vociferaría lo peor en los oídos de mi mamá.
-"... sobretodo te digo, vecina. Por que ella necesita protegerse de ese Carlitos y de sus besos en el callejón de la esquina a pleno día".
Verguenza es lo menos que me gané. No pude ver al CArlos y ahora la Gina anda con un mes de retraso. Dice mi mamá que ella debió comprar el protector que doña k-tita le recomendó para mí.
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