28 de mayo de 2007

caída en cuatro letras

No conozco la historia en que se han impregnado mis deseos;
evito los ojos de la pasión y el natural candor de los labios de la seducción;
como ansias en los retorcidos cabellos de una nuca que contiene
el único mapa hacia mis sinuosidades.

Atrapada en una palabra de cuatro letras;
a la ironía le gusta tropesarse con mi ser.
Cuatro letras cuyo contenido siempre concebí vacío.

Camino por la ruta de mis recuerdos,
curioso no haberme detenido frente al letrero donde se leía
stop en letras capitales.

Joven indeferente que comprime los oídos
al mínimo susurro de un amante.

Cuerpos congelados en una danza ambulante,
de ocasión,
tatuaje imborrable.

Mi cuerpo, inestable, desafía el equilibrio del puente
de los pensamientos reprimidos en un torso desnudo.

Yacen rasgadas las piernas cerradas
tras sufrir una caída en las irónicas cuatro letras.

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