10 de marzo de 2008

material de novio

Giré cual trompo unas doscientas veces en línea recta antes de cruzarme con su mirada. Los ojos clavados en mí. Alto, barba al ras, sonrisa pícara y el cuerpo ideal. No me fijé en nadie más; sobretodo en el muchacho que mis amigas habían escogido como mi chambelán.

Estaba engatusada y babeante. Puse en marcha las armas de seducción. Una mirada elíptica. Una media sonrisa a la altura del segundo cosmopolitan. Un roce. Tendida la trampa sólo queda la estocada final. "Hola, tienes fuego?". Bidibi Badaba Bum.

Truco a la medida. Sus manos surcaban las dunas de mis caderas. Su sonrisa radiante hablaba directamente con mi zona baja. Sus risos negros hipnotizaban mis ganas. Todo lo demás se puso borroso desde que mordió sensualmente mi oreja izquierda.

Treinta minutos después -previa visita al tocador de damas- estaba lista para conversar con el chambelán, amigo de la Dorotea. Futuro novio.

2 comentarios:

Diego M dijo...

Que pícara! ¿como es eso de andar babeandose por uno y luego resignarse al que le presentan sus amigas?
No no y no! dele para adelante con el de la barba al ras, y que salga lo que salga! :-)
Muy bueno!

ganya (kt) dijo...

Es que en el juego de las palabras, la voluntad se muestra torcida.
jajaja
Igual todo ficción. Aunque muy sugestiva realidad mental, no crees?