Heme aquí, frente al teclado, a las 16hs menos cuarto en un -casi trágico- dos de enero de 2008. Dos, justamente ese es el dilema. Ya es muy tarde para escribir sobre el año nuevo o el año viejo, o sobre los dos a la vez (claro que aún tengo que responder los mensajes sentados en mi bandeja de entrada de gente con la que no cruzo palabra excepto en época de fiesta). Y es demasiado pronto para cambiar la página y no escribir sobre él/ellos.
Necesito una botella de agua como extensión de mi brazo izquierdo, poner el celular en vibrador, no hacer movimiento brusco alguno... todo fríamente calculado. Huy frío. Sí, un paño frío sobre la frente me vendría bien.
Han pasado dos horas en el intervalo de dos párrafos. Me pregunto muy superficialmente si el número dos, este, año es kármico. Digo, yo siempre soñé con el uno, aunque nunca llegué en primer lugar a nada. Bueno, es un asunto de concentración el que traigo ahora, acompañado de una fina jaqueca.
Pues, resaca hay. Es más, amplío lo dicho, resacaS hay. Una sensación a extraño o más bien a invitado por compromiso en casa ajena. No es por ser negativa... yo sé que los nuevos años están para hacernos creer en la esperanza de un "mañana mejor", pero también ese es el objetivo del "sueño americano" y no creo que vaya muy bien eso. No al menos en el país hermano yanki.
A ver si el dos de enero 2009 se me presenta con menos tufo a extraviada y en diciembre de 2008 no se me aparecen más hombres de barbas blancas vestidos de un rojo opaco en las esquinas ni más gente bulliciosa vestida de blanco y amarillo trotando a ritmo de Dj.
Porque lo que es yo... no me resisto a las tentaciones.
Necesito una botella de agua como extensión de mi brazo izquierdo, poner el celular en vibrador, no hacer movimiento brusco alguno... todo fríamente calculado. Huy frío. Sí, un paño frío sobre la frente me vendría bien.
Han pasado dos horas en el intervalo de dos párrafos. Me pregunto muy superficialmente si el número dos, este, año es kármico. Digo, yo siempre soñé con el uno, aunque nunca llegué en primer lugar a nada. Bueno, es un asunto de concentración el que traigo ahora, acompañado de una fina jaqueca.
Pues, resaca hay. Es más, amplío lo dicho, resacaS hay. Una sensación a extraño o más bien a invitado por compromiso en casa ajena. No es por ser negativa... yo sé que los nuevos años están para hacernos creer en la esperanza de un "mañana mejor", pero también ese es el objetivo del "sueño americano" y no creo que vaya muy bien eso. No al menos en el país hermano yanki.
A ver si el dos de enero 2009 se me presenta con menos tufo a extraviada y en diciembre de 2008 no se me aparecen más hombres de barbas blancas vestidos de un rojo opaco en las esquinas ni más gente bulliciosa vestida de blanco y amarillo trotando a ritmo de Dj.
Porque lo que es yo... no me resisto a las tentaciones.
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