10 de abril de 2007

horror tras bastidores.

Inocencia perdida en el suspiro de aquel gigante;
huellas inborrables entre las piernas
y una amenaza constante que ruge en el silencio.

Recojo los escombros de la imagen de mi otrora niña.

Un asqueroso repudio
en el que me hallo sin salida.

Una infame realidad que no cesa de revivir
(en el octavo festival que honra a los caballeros desnudos).

El telón ha caído
y, tras él, se esconden las armas sobrantes de una batalla infausta,
solitaria,
perdida.

Enciendo en la fogata de recuerdos ahumados las imágenes de un héroe
q
ue ha cambiado la capa y el antifaz por el horror del gas hilarante
que cegó mis instintos de salvataje.

Gestos y cascadas saladas reprimidas tras bastidores.

Mudo las ropas rasgadas por la pretensión de olvido.

He de escribir en hojas color vino, con tinta de luto ,
no queda espacio para el arcoiris prometedor de una olla de oro al final del camino,
restan noches llenas de penumbras y lunas esquivas;
maquinaria descompuesta
y la niña despedazada en el frío suelo de mármol,
mancillada con la sombra y el suspiro de aquel gigante disfrazado.

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