en el rostro del hombre,
otrora niño perdido.
disminuye el aire con el ensueño
y en el alma, una mordaza
que le impide vivir en el mundo de los existentes.
en la caldera del verano,
musita extravagancias
entre los hombres,
otrora niños.
pues la indiferencia se mutiplica en su seno
y el ideal de justicia
se extingue...
como su otrora niño.
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