20 de abril de 2007

Caos e intolerancia

Ésta semana me he sorprendido por la capacidad de patanismo que tiene la gente.

Será mejor que empiece por el comienzo:
Hace algunos días efectué el trámite para renovar mi pasaporte; yo estaba feliz porque han puesto una agencia de migraciones cerca a mi casa y porque el costo de hacerlo se ha reducido considerablemente! (S/.29.-) :o
Pero claro, mi felicidad murió lentamente porque el trámite me tomó cerca de seis horas en una pavada de situación, para tomar una foto y mentirle al mundo indicando que mi cabello era negro (dónde, pues?)
En fin, yo estaba cansada y hambrienta pero esperanzada en que todo terminaría pronto. Lo curioso es que cuando finalmente estaba a dos personas de tomarme la foto (realmente deleznable, cabe decir) llega un señor muy exaltado, le gritó al watchman de confianza y se plantó en medio de todo el vulgo, que se había reunido en la sala de cuatro por cuatro. Al final, yo nunca me enteré del problema que generó todo ese asunto pero sé que volaron insultos y provocasiones; amenazas de violencia de lo más graciosas (ejem, se incluyeron frases del tipo: te espero a la salida para ver si eres tan hombre).
No voy a mentir yo me divertí con la escena... era demasiado absurda, demasiado sátira y aún así era real, saben lo que me causó más gracia? Luego de unos minutos de tensión salió la señora responsable del orden, digamos la jefa, y saben a quién culpó? (uso el verbo con propiedad: culpar) al watchman! Para nada al subordinado que se había pasado de faltoso ni al hombre exaltado... no!, al pobre vigilante q trataba, con su escuálido ser, de mantener la calma.

Unos días después, cuando todo el incidente ya se iba borrando de mi mente sucedió otra escena, ésta vez en un bus. Yo iba sentada y muy distraída como es costumbre y sube una señora de considerable edad y con ciertas dificultades motrices. Desperté de mi ensueño y procedí a levantarme pero me había ganado la posta un muchacho contemporáneo mejor ubicado. Bueno, me pareció nuevo pero genial. En breve sube una señora con una niña en brazos y la escena se repita pero ésta vez otro nos gana la posta a ambos (como es evidente el gentil muchacho ya se había sentado). Yo andaba muy contenta porque este tipo de conducta no se evidencia comunmente. En fin, cuando la gente no puede estar tranquia y vivir en armonia se evidencian situaciones como la q paso a contar. El muchacho gentil empezó a vociferar que se deben respetar los asientos reservados para las personas de edad, gestantes o con niños pequeños y que las personas que no cumplen con estas cualidades deben cederlos de inmediato. Por supuesto las dos señoras sentadas en dichos asientos gritaron a ver por qué no te paras tú, flojo! por qu{e me voy a para si no quiero! y demás. Ésta vez no fue chistoso, fue de hecho poco atractivo. Me mantuve impávida.

Finalmente, cuando todas éstas historias me ayudaban a crear una imagen introspectiva sucedió el último hecho que decidí narrar. Este es un hecho público a nivel mundial: la masacre en Virginia Tech. Treinta y dos personas muertas en las manos del desiquilibrado Cho. El día que sucedió yo traté de evitar la noticia porque soy muy suceptible a las muestras de dolor, sin embargo fue imposible ver el tema en las noticias durante todos los días de ésta semana! Hasta en CNN me tenían copada con el tema de la segunda enmienda y demás. No lo voy a negar yo vi el tema y chillé, no porque hubiera un compatriota en el listado de las vícitmas, sino porque ver tanto pesar me conmueve.

Pero lo rescatable de éstas tres historias en realidad es un hilo muy fino traducido en el título de este post: cuánto caos e intolerancia viven las sociedades actualmente! En nuestras búrbujas no existe real afectación pues podremos indignarnos, comentar o incluso llorar pero yo no he armado una protesta, algún movimiento reparador o me he puesto en medio para concluir una pugna, simplemente he asumido el tema a mi manera.
Como dije al inicio de este mensaje: me he sorprendido con el patanismo que hay en la gente, incluyéndome. Ser una espectadora en un mundo que clama por acción es una forma de patanería, no lo creen?

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